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1. Aprende a planificar tú tiempo de tal manera de que dispongas tiempo con tus hijos sin que existan otras obligaciones, por ejemplo de tipo laboral.  Además si tienes más de un hijo es importante compartir tiempo en familia, pero también favorece a los menores el ofrecerles tiempo de manera individualCada hijo es único, por ello conocerlos y permitir su desarrollo individual, evitando comparaciones con el otro, favorecerá a la evolución y desarrollo de su personalidad.

2. Desde que el niño nace es importante transmitirle nuestro afecto y atención, ya que esto ayuda a que adquiera confianza, aumente su interés por lo que le rodea y le anima a explorar el mundo con seguridad.  Además, desde que nacen, crear un vínculo afectivo positivo con ellos favorecerá al equilibrio emocional ya que les permite la expresión de sus sentimientos y fomenta una relación más saludable.

3. Marcar límites y normas para conseguir que los hijos aprendan lo que está bien y lo que está mal, así como qué hacer para controlarse cuando sientan frustración al no poder conseguir aquello que desean. Marcar normas permite que los menores conozcan la manera correcta de actuar y, en consecuencia, los beneficios de ello o sus repercusiones negativas. Todo ello ayuda a desarrollar la madurez del niño, así como la adquisición de responsabilidades, pues conociendo los pros y contras de su toma de decisiones ellos ejercen su propia elección y por ende su libertad.

4. Diferenciar entre las conductas, es decir, lo que hacen los niños y su propia persona o personalidad. No es lo mismo decirle a un niño “eres malo” (ataca directamente a su autoestima), que decirle “lo que has hecho está mal” (conducta). La conducta es modificable, todos nos equivocamos, pero esto no nos convierte en malas personas, por eso es importante saber diferenciar estos conceptos pues si no, estaremos contribuyendo a que el menor genere una baja autoestima.

5. Debemos ser consistentes y coherentes, tanto con las normas establecidas como con las sanciones existentes si estas no se cumplen. También es fundamental que ambos padres estén de acuerdo en ellas y trabajen conjuntamente para su cumplimiento. Las discrepancias entre los adultos deberán ser siempre resueltas en ausencia de los menores, para así mantener la coherencia de lo establecido frente a ellos.